CATALUNYA “LOW COST”

Sin Comentarios | 10 de julio de 2007

comentarios en la versión catalana

Ayer El País titulaba con letras de neón que José Montilla, en un gesto
de austeridad sin precedentes,
viajará a Lisboa en una compañía de bajo
coste el próximo 19 de julio. En concreto cogerá un vuelo de una
compañía fantasma, que no tiene oficina de atención al pasajero en El
Prat y que dice ser ajena a Iberia pero que utiliza todos sus “Slots”,
llamada ClickAir y volverá en otra bautizada en gerundio y que es de lo
mejorcito en compañías aéreas, lo hará con Vueling.

Para los que nos creemos que esto de Catalunya no es una entelequia y que el President la Generalitat no es un cualquiera entendemos que estos gestos son profundamente nocivos. Si pretende ser un gesto de ahorro y compresión presupuestaria esto es el chocolate del loro. Rozando el ridículo, como habitualmente nos tiene acostumbrados, Montilla como si fuera el presidente de Venezuela se abraza al populismo más fácil y simple. Esta medida es populista se mire por donde se mire y denota un perfil tan bajo que asusta. Simular rebaje de costos institucionales con gestos que rebajan la categoría de la institución es contraproducente. Si es una actitud personal de Montilla debería derivar en todos los ámbitos de su vida. Sería interesante ver a sus hijos en escuelas públicas, su asistencia médica no debería ser privada y sus desplazamientos por Catalunya se efectuarían en metro y autobuses de línea. Todo un gran absurdo populachero.

El poder y las instituciones tienen una liturgia. Puede ser mala y podemos estar a favor de que se cambie por otros métodos menos protocolarios, pero si tenemos que eliminar la solemnidad de los altos cargos institucionales, empecemos por los de más alto grado y no por los que nos representan la Generalitat de Catalunya. No es prudente que las instituciones más pequeñas y debilitadas en términos legislativos se desarmen de protocolo unilateralmente. Montilla es más que una persona, es el President de la Generalitat y la dignidad de la institución que preside está en sus manos. Él lidera Catalunya y sus proyectos y no puede hacer gala de ese escaso sentido institucional de un modo tan claro. Además su papel como faro político para el resto de instituciones del Estado no parece que le permita gesticular de un modo tan poco acertado, más cuando el modelo de aeropuerto de El Prat está sobre la mesa. Que Montilla recurra a una compañía de Low Cost agrede la voluntad política de quienes ambicionan un aeropuerto de primera línea. El viajecito de Montilla invita a la conformidad institucional y a la resignación de un gobierno. Espero que este episodio no sea una metáfora que represente un país de bajo coste, de segunda y con las aspiraciones rebajadas.

www.marcvidal.cat comentarios en la versión catalana

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