“El centro no es sólo un punto intermedio entre la derecha y la izquierda, nosotros somos fundamentalmente demócratas. Unos dirán que estamos más cerca de los socialistas o de los conservadores, pero nosotros simplemente somos demócratas, y creemos que se deben confiscar privilegios, eliminar los portones que cierran la capacidad de participar a la gente, a las personas. El centro es la política de las personas, alejada de la burocracia de la izquierda y de la tecnocracia de la derecha, nosotros somos demócratas porque creemos que la irrupción de la sociedad de la información es imprescindible para conformar la democracia participativa. Es la única manera que conozco para aportar confianza al ciudadano y para que sea el motor de progreso individual y social que Francia y Europa precisa”. Lo acaba de decir Bayrou.
A través del canal en red Lci de mi antigua casa, la TF1, estoy viendo
el discurso de François Bayrou en la clausura del primer asalto de la
fundación del MoDem. Lo estoy viendo a tiempo real mientras sucede en
Seignosse, cerca de Biarritz. Este acto constituye una etapa importante
previa al congreso constitutivo del Movimiento Demócrata. Durante los
cuatro días que ha durado este encuentro los delegados de la Udf han
reflexionado sobre los grandes temas que constituyen las bases del
proyecto político de centro y sobre las bases que deben conformar un
frente común europeo. En estas primeras jornadas, que ahora concluyen, los
demócratas de centro de Francia han establecido las reglas de
organización interna y se han propuesto afrontar sus elecciones
municipales con garantías. El siguiente paso será en Paris el próximo 3
de octubre, donde analistas políticos de toda Europa y de centro,
vinculados a la deliberación electrónica, nos encontraremos en para
discutir sobre el modelo y diseño en las nuevas vías de discusión y
sobre las bases de regeneración democrática en la política del futuro
inmediato.
Mientras escribo esto, Bayrou recibe una ovación de casi un minuto.
Sucede justo cuando compara el embrión de este partido europeo con el
Partido Demócrata norteamericano. Los aplausos son el reflejo de un
sentimiento de antipatía hacia Sarkozy y sus guiños a Bush y a las dinámicas más
conservadoras al otro lado del Atlantico. Las felicitaciones son porque
asegura que los dos partidos “serán un punto encuentro de ideas muy
diferentes pero con la voluntad de procurar la participación del
ciudadano a través de los mecanismos que el presente ya nos está
regalando”. Me da la impresión que hay algo nuevo en su discurso, una
repetitiva sensación de que los aparatos de partido deben perder un
poder autoritario que han fabricado artificialmente. Es el momento de
devolver al ciudadano su capacidad de decisión.



5 Comentarios ¿Quieres escribir un comentario?
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Cela vous direz t-il de mettre un lien mutuelle entre nos deux sites si vous le désirez!!!
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Venez nombreux voir ce blog malgré vos appartenance politique,il est ouvert à tout le monde,vous pouvez débattre dans les commentaires!!!
tracemos otro camino…
amigo Marc,
Apostar por el centro político supone aceptar que los nuevos retos y problemas de la Europa del siglo XXI están por resolver. Que hemos de pensar seriamente cómo encauzamos el problema del empleo y la inmigración en la Europa del futuro; que hemos de repensar la soberanía, la democracia (véanse Sartori o Bobbio); las instituticiones representativas; que hemos de saber cómo conservar la tradición mejor y la historia que somos (Grecia, Roma, el Cristianismo, el Renacimiento, la Ilustración y la Europa de posguerra) intercalándolas con las tradiciones y la historia de los otros, que ya son hoy generaciones europeas; que hemos de pensar moderadamente y con inteligencia qué política de defensa común deseamos los europeos tras los Balcanes, Irak o la globalización del terrorismo; que hemos de saber qué hacer con una Europa emergente en la que deben aprender a convivir descentralizadamente los estados nacionales, las regiones y las nacionalidades. Que hemos de aprender a pensar en términos más amplios que los meramente nacionales, sin olvidar que la traición a lo que somos sólo favorecerá a las fuerzas disgregadoras y antisistema que padece, de un modo u otro, todo el mundo occidental desde los brutales ataques terroristas del 11-S neoyorquino, del 11-M en Madrid, o de los ataques al Metro de Londres recientes y crueles. Y, sobre todo, que el conjunto de actitudes y modos de hacer política denominados centro político no deberían (es un futurible, claro) ser exclusivos de un partido o de dos, sino el lugar de encuentro de la moderación de todos, del espíritu constructivo de todos cuando se trata de debatir problemas nuevos, realidades nuevas y situaciones diferentes a las heredadas de la Europa de las posguerra, la guerra fría, la caída del Muro de Berlín o los nacionalismos emergentes.
un saludo afectuoso
Cuando hace 25 años constituimos la Unión de Centro Democrático (UCD) entre liberales, demócratacristianos, reformistas y socialdemócratas, teníamos muy claro que el centrismo definía una manera precisa de hacer política; moderada en las actitudes, progresista en las leyes y de consenso en los temas fundamentales. Hoy parece que esto no está de moda. Qué diferente hubiera sido para nuestra pacífica convivencia que en lugar de darnos a los ciudadanos andaluces el latigazo del decretazo, a un mes de la cumbre de Sevilla, hubiéramos celebrado de verdad lo conseguido por el pueblo español el 15-J de 1977, o sea las bodas de plata con las libertades. Si el presidente Aznar se hubiera puesto al frente de dicha conmemoración, que ha pasado sin pena ni gloria, toda España se habría alineado seguramente detrás de tan vigoroso liderazgo. Pero estando tan clara esta oportunidad para la paz social, la convivencia y el orgullo de un pueblo, no se ha hecho así sino todo lo contrario. Y es que estas cosas hay que sentirlas con pasión, para vivirlas con honor. Bastaría para ello traer a nuestra memoria histórica que España está viviendo el periodo más largo de libertad, progreso y paz de los últimos 200 años para sentirnos como ciudadanos orgullosos de ello. ¿Se sienten así los políticos?
El centrismo que pilotó con maestría la transición, aunque después fue denostado por unos y otros, se ve de nuevo necesario para la convivencia y el progreso de Andalucía y España. Los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, tienen la palabra, pues no vamos a reinventar ahora lo que puede ser liderado por quien mejor entienda el mensaje. Aristóteles decía que la virtud es el término medio entre dos extremos. El que esto reflexiona, como constituyente de aquellas primeras Cortes del 15-J, y desde el centrismo histórico, echa de menos, como tantos otros, ese estilo, esas leyes y esa competencia profesional en los políticos, capaz de elevar el tono de la convivencia y hacer que la ciudadanía se sienta eficientemente representada.
el nivel de discusión se me escapa pero puedo garantizar que en mi mundo toda esa palabreria no cuenta. aqui hay yonkis que necesitan un chute, putas que buscan un sidazo, niños que aprenden a robar coches y gente viviendo o sobreviviendo, nos la suda todo ese rollo…