RELATO DE DOMINGO: INVISIBLES

4 Comentarios | 13 de enero de 2008

Naufragando por las calles de Granollers hay seres anónimos a los que estamos tan acostumbrados a ver que ya ni los vemos. Aunque caminen junto a nosotros, siempre permanecen lejos de nuestra atención. La vida va a paso acelerado, rápido e imprescindible y nos aleja en un instante de su mundo miserable. A menudo, camino del quiosco de mi amigo Sebastián, me cruzaba con una de esas almas invisibles.

No tenía nombre o no quería pronunciarlo, arrastraba un carrito de la compra y, debajo de sus pobladas cejas, aparecía temerosa su mirada, a veces seria y otras triste. Su paso era tibio como la gelatina y aunque pretendía demostrar entereza, la verdad es que se movía como un viejo dinosaurio a punto de caer. Me fascinaba hablar con él. Lo hice por primera vez una mañana lenta de domingo en la Plaza de la Corona y ya nunca lo evité. Fue por casualidad, pero supe que ante mi tenía una vida inmensa. Era un observador implacable, un seductor de palomas y un fascinante escritor en el aire. No le gustaba ir al auspicio del Xiprer porque le plantaba de frente y sin filtros su propia existencia, miserable y solitaria. De él mantengo en la memoria la última reflexión que me regaló y que por simple me parece brillante. Hacía referencia a una discusión que dos mujeres tuvieron frente a nosotros una mañana. Tras varios minutos de debate estéril, las dos enormes y peludas señoras, pasaron a defender con pasión sus teorías acerca del color del arroz y de la cantidad de azafrán ideal para condimentarlo. La discusión finalizó con la despedida forzosamente doméstica y con la impresión de que las dos mantenían intactas sus ideas iniciales. Mi socio invisible dijo: “Nunca se convence a nadie de nada”.

Hace meses que ya no lo veo. Se ha esfumado del mismo modo que apareció, pero para miles de ciudadanos de esta ciudad nunca habrá existido. Seguramente caminaste junto a él o te apartaste de su fétido trayecto. Su vida no interesó a nadie, como la de tantos individuos invisibles que nos rodean. Somos muchos y hacemos muy poco. Todo el corazón lo guardamos para los programas de cotillas que hacen en televisión y escuchamos una vomitiva suma de despropósitos, chismorreos, suposiciones, conjeturas, apreciaciones, sospechas, figuraciones, imaginaciones, y mentiras en tarros de mermelada. Miremos de frente con el diafragma abierto de par en par, porque hay gente maravillosa recorriendo esta ciudad disfrazados de espectro.

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maty 12:35 - 13 de enero de 2008

Me reconforta leer en tu bitácora sobre el cuarto mundo que nos rodea. La blogosfera española es en extremo ombliguista, incluida la parte de ella que presume de ser de “izquierdas” (progres no más).

Hoy la gente ni tan siquiera da los buenos días. A partir de ahí, con la pérdidas de las formas, todo lo demás.

No sólo el cuarto mundo es invisible, también trabajadores que prestan servicios públicos en la calle como los barrenderos.

La sociedad se ha deshumanizado en extremo. También yo, pero con el transcurrir de los años he tomado conciencia y procuro no caer en los errores de antaño.

Con todo, Marc, de joven conocí ese mundo, y tengo muy presente la miseria y soledad que lo rodea. Mucha soledad y desesperanza. Antes españoles, ahora muchos extranjeros. Antes personas mayores, ahora cada vez más jóvenes. Y la soledad de las personas mayores en las residencias.

Fui a BCN a estudiar y me centré en los estudios y en otras cosas. Allí, en BCN, fui testigo del inicio del proceso de la ocupación de los cajeros automáticos. Cuando iba por la noche, andando, en grupo, ante mis comentarios: INDIFERENCIA.

Entonces pensaba y lo sigo pensando, si un día necesitase la ayuda de alguno de ellos, obtendría el VACÍO como respuesta.

Por eso, Marc, mi defensa a ultranza de la persona viene de lejos.

Gracias, muchas gracias.

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Marc 9:54 - 13 de enero de 2008

mi vida, maty, pasó por momentos que ahora nadie creería, por eso, intento ver aquellos que nadie ve, porque un dia, nadie me vio a mi.

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maty 11:09 - 15 de enero de 2008

Un ejemplo de tal vacío es la ausencia de comentarios… país

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smint 6:23 - 4 de noviembre de 2009

Hola Marc,

Acabo de darme de bruces con este tesoro de la red, gracias a una persona que me ha llamado por teléfono para decirme que anoche antes de meterse en la cama te vió en un programa de TV y se quedó totalmente fascinado.. yo me lo perdí (porque no veo televisión -no, ni siquiera La2, ni la sexta-)… solo puedo decir que me gustaría dejar muchos comentarios, porque todo lo que dices tiene TANTO sentido que me da hasta vértigo, pero lo que me queda es darte las gracias, y seguir leyendo, que me queda mucho por descubrir..
un abrazo!

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